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El Atlético de Madrid llega al Sánchez-Pizjuán con la moral baja tras quedar apeado de la Copa del Rey, unido a la reciente eliminación en la Liga de Campeones y a quedarse descolgado de la lucha por LaLiga, pero lo recibe un Sevilla no menos deprimido por su caminar de este curso y con la derrota en el derbi ante el Betis aún muy caliente.

Derribadas las expectativas, altísimas hace un mes y transformadas en decepción ahora, la defensa de la tercera posición es la realidad ahora del Atlético a falta de nueve jornadas, aunque un triunfo este domingo, entre la derrota del Real Madrid y el empate del Barcelona, puede reencontrarlo con la fe de competir todavía por algo más.

De nuevo ante la crítica, otra vez expuesto a las dudas, el equipo y Simeone encaran la reválida constante con la que conviven desde hace 13 años, más aún en los últimos tiempos, cuando cada revés importante reabre el debate sobre el planteamiento, la plantilla o las decisiones del técnico, aplacado por el Barcelona y el Real Madrid.